lunes, 6 de diciembre de 2010

En cualquier otra parte menos aquí.





Sí, ultimamente siento que estaba en cualquier otra parte menos aquí. Aquí no es solamente "aquí" en este blog. Sino más bien simplemente aquí donde esté. Aquí en el mundo. Aquí en las nubes. Aquí en la tierra. Aquí en Berlín. Allí en Málaga o Madrid. Estaba en cualquier otra parte menos allí donde estuviera. Por eso de la evasión, invasión del espacio interior a veces significa explosión. Y nunca estaba en el mismo aquí. Por eso han sido momentos captados de otras maneras. Esto es una publicación a modo quizás de adelanto, a modo quizás de pequeña disculpa por si es que hubiese alguien que se preguntaba donde estaba yo. En Berlín, escribiendo en servilletas de bares y Moleskine. No prometo, pero tengo en mente hacer que mis Aquís, Allís y Acás se junten y al menos en un espacio aparezcan de vez en cuando más a menudo asomando por aquí, esta ventana.

Querámonos...

...e inventemos la máquina de dar abrazos a distancia

lunes, 20 de septiembre de 2010

Compartir con pieles y almas

Un día una ventana se abrió. Lo cierto es que soy un poco imprecisa. Hay muchos tipos de ventanas: ventanas de casas, de barcos, de fábricas, de tiendas, ventanas de coches. Ventanas de ordenadores, ventanas de chat. Ventanas de oficinas, ventanas de cristal, ventanas rotas, ventanas con cortinas, ventanas abiertas, ventanas cerradas. Ventanas con macetas. Ventanas de metáfora, ventanas de verdad. Pero las ventanas , generalmente todas, cierran algo, y también abren ese algo a otro algo. Hacen circular brisas, aires, o palabras. Depende.
Desde esa ventana, que hoy estaba abierta, él me ha dicho:
"Quiero hacerte un regalo. No te conozco mucho, pero tengo el alma grande y quiero compartir. ¿Quieres"
Señores, ¿quien es tan estúpido a responder que no quiere un regalo que viene de un alma?
Mi corazón empezó a dar saltitos. Emoción y curiosidad. Que aumentaron y se transformaron sublimes. Esas "ganas de compartir" hicieron que una persona templase su alma descontrolada amplia. Y que otra alma saciase su sed de llenarse, porque estaba vaciándose. Esas "ganas de compartir" hicieron que dos extraños, tocasen en un instante la misma fibra del mundo, donde algo o alguien se estremece.
El regalo era un texto. Cada palabra, cada sentimiento de ese texto, rozó mi sensibilidad y recorrió mi cuerpo, y no podía quedarse ahí, salía por mis dedos y aquí lo escribo también: quiero seguir compartiéndolo yo, porque lo han querido compartir conmigo como un regalo, y a esa persona se lo regaló otra persona que quiso compartir.
Y que nunca jamás se paren las almas que tienen ganas de compartir, ni se sacien las almas que quieren sentir. Para que el mundo tenga sentido.

Ahí va:




"No está escrito en ningún sitio que la piel quiera ser envenenada, ni que prefiera la tinta, a la limpieza original. No está escrito que la voluntad tenga derecho a imponerse sobre la naturaleza. Ni que las mujeres quieran vivir grabadas en los brazos de unos hombres, que tal vez, algún día, no serán suyos. Nadie sabe si es del todo lícito imponerse una condena, una marca, un estigma. No está escrito que sea justo que el dolor se premie, ni que la moda o el adorno o el capricho tengan por qué mezclarse con el alma. No hay razón para atarse a un símbolo cuya trascendencia puede ser transitoria y su presencia permanente. Nadie nos obliga, ni puede obligarnos, a decir para siempre.

Y sin embargo más de una vez lo decimos. Y más de una vez nos manchamos la piel, con la tinta de una idea, de un presagio, de una certeza, que después se olvida, de un amor que después se pierde, o se arruina, de una emoción que creímos duradera, pero que al final, por más que nos neguemos a verlo, estaba de paso. Se van quedando los días, que ya fueron, en la piel, y al mirar atrás, son las marcas las que nos recuerdan aquello que fuimos.

Tal vez en algún momento soñemos con escapar de esta condena, porque al querer ser otros, nos condenamos irremediablemente a ser lo que ahora somos. Y pesa. ¿Pero acaso no pesan también los besos, las palabras que dijimos, el daño que hicimos y el que nos hicieron, acaso no pesa también la historia invisible que arrastramos?

No sólo existe lo que puede verse, existe también lo que se intuye, lo que se promete, lo que se da, existe lo robado y lo que no conseguimos robar.

La vida se amontona en los márgenes de la piel señalada y la piel señalada, se va convirtiendo en una nota al pie de la página de nuestra historia.

¿Qué dicen los versos de amor cuando el amor se ha ido, a quién le hablan, qué explican exactamente? ¿De qué o de quién hablan las canciones del pasado? ¿Qué fue de la furia, del rencor, del entusiasmo, del champán y su resaca? ¿En qué momento nos dimos cuenta, de que nada de lo nuestro, era nuestro para siempre?

La piel recuerda. Y en la temporada de las lluvias, no se borran nunca todos los caminos de vuelta a casa. La piel recuerda un tiempo anterior a la tinta, antes de ser señalada, y recuerda, un tiempo de soledad, antes de ser amada, aunque a menudo no recuerde con precisión el motivo de todo lo sucedido.

Las señales que dejamos nos permiten reconstruir las cosas que rompimos. Se avanza a tientas por el pasado, y aunque no todas las piezas encajan, y algunas ni aparecen, poco a poco, se reconoce un olor, un momento, una noche, o el color de sus ojos. Las señales que dejamos en la piel, nos traen algunas de las cosas que tuvimos, que fueron nuestras, cuando el tiempo no existía, y la memoria no era necesaria.

Porque puede ser que nada se recuerde, pero también puede ser que el amor se empeñe en pelear contra el olvido, como un boxeador sonado y persistente. Puede ser que los días se sobrepongan al rigor de los días, que todo se sume y se amontone, que nada se pierda del todo. Y puede ser que la piel quiera recordar después de todo, los nombres de las mujeres amadas, y las causas de todas las batallas, ganadas, o perdidas, y que los pasos en la nieve no se vayan con la nive. No es imposible, que lo que pareció arrogancia o locura termine por da fé de lo que fuimos, y que nuestras manos se llenen, cuando ya no esperemos nada, de nuestros pasados y, tal vez, de otros futuros.

No puede descartarse que en algún momento, recuperemos el orgullo y el sabor de lo vivido. No puede descartarse que volvamos sobre nuestros pasos, que reencontremos el sentido a lo perdido, ni debería ser imposible, y seguramente lo sea, que llegado el día, volvamos a entender el código cifrado de nuestra piel, el mensaje en la botella que lanzamos hace mucho, mucho años.

Puede ser, incluso, que al final del camino, volvamos a hacer las paces con el tiempo y empecemos a entender, de nuevo, como niños que recuerdan donde escondieron sus tesoros, nuestros propios tatuajes.




RAY LORIGA.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Un Domingo muy Domingo





Cosas que hacer en un domingo muy domingo:
- No pensar en tener que levantarme
- Despertarme para volver a dormirme
- Abrir los ojos otra vez, por la luz del sol acariciando mi mejilla, decirle hola e intentar volver a dormir
-Levantarme por fin, muy tarde, cuando ya he remoloneado bastante
- Desayunar una gran taza de café, mojar galletas maría
- Tener conversaciones de desayuno con mi hermano, contarle orgullosa que estoy dispuesta a no hacer nada hoy
- Acariciar a Luck, el perro más precioso del mundo
- Volver a tumbarme en la cama y comenzar a ver una serie nueva
- Escribir cartas y correos muy bonitos
- Sonreir porque alguien dice que gracias a uno de esos correos bonitos va a componerme una canción
- Ordenar cosas en mi mente que estaban desordenadas porque hacía mucho tiempo que no era Domingo (con mayúscula)
- Hacer pequeñas cositas sin importancia
- Escuchar mis canciones favoritas una y otra vez, como esta, esta o esta, y sobretodo esta
- Mirar la montaña de cosas por hacer y dejarla ahí muerta de risa, y reirme yo también por eso
- Mirar mi ropa desordenada o sucia en gran montón en un rincón y hacer como que la ignoro, ni pensar en deshacer la maleta y mucho menos en ordenar algo material a mi alrededor
- Preparar la comida con mi hermano mientras vemos Titanic que está en la tele y hacía diez años por lo menos que no la veíamos
- Volver a la cama, quedarme vagueando, pintando, leyendo, soñando, diseñando, cosiendo
- Beberme un colacao con galletas maria
- Rescatar libros como The polaroid Book, Música de cañerías o Bruno Barbey
- Pensar muchos proyectos. Darles forma.
- Escribir, escribir.
- Hacer muchas más cosas de esas de domingo
- No hacer nada obligatorio el resto del día, fluir sin más pretensiones
- Ver como anochece, encender primero la lampara roja, luego una vela, luego el flexo, y coser un poco más, hasta que al menos uno de ellos tiene forma
- Volver a tirarme a la cama
- Escribir mensajes en alemán
- Ver alguna película de la lista de las películas que quiero ver y aun no he visto, con palomitas de maíz
- Cenar algo super simple, a poder ser, pre cocinado
- Leer dos páginas de dos libros al azar
- Dormir satisfecha y con una sonrisa, saboreando el dulce olor de libertad, como nube de algodón rosa, y pensando en diferentes idiomas, what a wonderful feeling, doing nothing important



miércoles, 1 de septiembre de 2010

Tripas en la carretera

No me gusta cuando voy conduciendo por la carretera, intentando aguantar en el punto muerto de la desidia, en el que mi cuerpo quiere descargar toda la rabia sobre mi pie, y éste a su vez se intenta contener de pisarle más, porque voy al límite entre 140 km por hora casi rozando los prohibidos 160 km por hora, y de repente veo un animal que ha sido atropellado. Todo lo anterior era solamente para contextualizar lo rápido que pasa este instante. Y lo inerte de mi cuerpo que cuando conduce se relaja. Pero en ese momento toda mi vida da un vuelco, y mi empatía es tal que parece que sean mis tripas las que están ahí desparramadas. Mis piernas tiemblan, aunque me cueste confesarlo, el acelerador deja de ser punto firme. El coche se reduce por inercia a casi 80 por hora, y me quedo un rato en trance, retirada a la derecha, detrás del Golf negro que no tiene nada en que pensar y respeta el límite de velocidad. La imagen horrible se repite en mi retina, sangre y sangre. Entrañas, sesos, carne, en la carretera. Una lágrima aparece tímida bajo mis gafas de sol. Cambio de canción, y le vuelvo a pisar fuerte.


Pensando con la barriga II

lunes, 30 de agosto de 2010

Pensar con la Barriga

Pensar con la barriga.


Recuerdos como cajas de zapatos.

Si, tengo que borrar esos recuerdos para que no me aplasten entre las hebillas de mi pantalón y las suelas de los zapatos de las nubes.


Aquel día me diste un cesto lleno de ropa limpia, mía, que tenías tú colgada, de la última colada que hiciste para mí. Una caja de bombones que nos comimos a medias. Aún quedaban los últimos chocolates de menta, eran para mí. Amargo dulzor. También me devolviste mi taza favorita, la bandeja del desayuno. Libros míos. Y otra cosas. Aunque no me devolviste mi sartén, ni mi tetera, ni el álbum de fotos. Dejaste esa foto, en la que estoy desnuda, colgada en la pared. Me diste un abrazo de dos minutos. Y me dejaste con las tripas al aire, en un adiós eterno.


Ahora mi ropa huele a tí. A un suavizante que siempre utilizabas y que no suaviza nada las cosas ásperas. Tengo que llenar las noches de tragos y de otras personas. Afortunadamente, hay unas otras personas que hacen la vida brillar. Pero desafortunadamente, prefiero las noches sola, donde te echo de menos tanto.

Se me escapan sin querer los suspiros, los bostezos y los llantos.


Mientras me desangro, con las tripas al aire, pensando con la barriga, el estómago, las entrañas y el hambre.



Pensar con la barriga es bastante útil cuando el corazón está a punto de ser digerido en la concavidad del estómago donde aún quedan los cristales que me tragué sin querer aquella noche en un bar. El alcohol es un buen disolvente de cristales rotos y corazones rotos. Es la falta de amor la que llena los bares, dijo alguien. Es hora de ir al baño.

Y es que después de emborracharse es mejor ir al water.

A vomitar cristales y cosas irreales. Sentimientos envenenados.


Ahora me siento menos peor. Y muchísimo más casi bien.

¿Ves? Pensar con la barriga está fenomenal.



- Filosofía Barata de la Banalidad, de un lunes cualquiera-












lunes, 21 de junio de 2010

Editorial Blur

Acabo de hacer el gran descubrimiento del año, y tenía que compartirlo con todos vosotros: Ediciones Blur, que publica unos libros magníficos, y de cultura accesible, los deja en internet para que todos podamos leerlos. Es maravilloso. Aquí tenéis la web.

http://librosdeblur.blogspot.com


Mi libro favorito es de esta editorial, se llama "La improbable vida de Bernad Lafourcade". Lo encontré hace como dos años en la librería del museo CAC, donde suelo pasar casi más tiempo que en el propio museo, admirando las cosas tan bonitas de literatura alternativa y arte... ¡Ay! (suspiro) ¡ojala pudiera tenerlas todas! Al menos, Blur siempre permite adquirir libros muy especiales, como cuadernos de viaje, y cosas varias, en un formato super bonito, y a un precio goloso y económico. En fin, este libro de relatos e ilustraciones de Enrique Mochales y Oriol Malet me cambió la vida. No me separo de él. Así que lo comparto con vosotros.
Gracias a Ediciones Blur por haber publicado tal delicia, y además, dejarme compartirlo con vosotros.


domingo, 20 de junio de 2010

Terrorismo de Egoismo

-Tatatatttattattataaatattta
-Yoyoyooyoyoyoyoyo yo
-Tututuuutututututttututu tú

(y así sucesivamente caen más balas al saco roto del corazón)

sábado, 12 de junio de 2010

Libro de Cuentos




Ya conocéis de este blog el cuento de "El niño que no quería gastar sus ojos". Hemos sacado ahora entre David Sanchez Yuste -un pedazo de artista- y yo un libro, que está en proyecto, de cuentos míos e ilustraciones suyas. Todo está listo: cuentos, ilustraciones, diseño... ahora solo queda la parte más dificil...
Si alguien conoce algún tipo de ayuda/apoyo para proyectos así, se lo agradeceríamos. En principio creo que la autoedición es lo único que está a nuestro alcance... si sabéis de algo más, ayudadnos porque aunque yo suelo ser muy poco pretenciosa y bastante insegura, os aseguro que este futuro libro merece la pena.

Estoy tan nerviosa como una niña chica. Ahora mismo es sólo un proyecto y ya esto repleta de ilusión.
Esto me ha hecho recapacitar mucho y volver a no-parar-de-hacer-cosas. En marcha hay más proyectos que os iré informando. A veces hace falta un empujoncito... gracias pekeño!!!!

Os dejo por aquí la portada y ya mismo iré subiendo un cuento y novedades al respecto.

Saludos !

viernes, 7 de mayo de 2010

parte primera

Pasaron por el puente, cerca mía. Olían a perfume y tabaco. Una mezcla asquerosa. Me volví para mirarla. En la oscuridad de su vestido negro, la luz de la colilla resplandecía entre sus pálidas manos. Como una armónica, el viento apresuraba mis pasos. Era de noche.

jueves, 6 de mayo de 2010

Ordenando cajas de cartón mentales

Si, eso. Las postales por allí, los zapatos por acá. Los libros por leer en un lado, los a medio leer en otro montón (el de las cosas que nunca termino o en el de las que nunca terminaré; algunos de ellos quizás en el de las que terminaré poco a poco). Papeles por aquí, lápices por allá. Recuerdos por un lado y sentimientos por otro. Hay que ordenar los meses por sensaciones. No no no, mejor por orden cronológico. uf, no, eso es un lío. Mejor ordenarlos por colores. En el azul los momentos donde había sol y nubes. En el rojo los momentos con heridas. En el amarillo los momentos de inspiración y luz. En el negro los momentos en los que me caí al hoyo. Uy, esos llevan varios posits de importancia, tengo que analizarlos pronto para no olvidarlos y aprender de ellos. Los buenos momentos son los que se quedan, de los malos se aprende. ¿Aguja e hilo? Me los quedo. Las lámparas de luz continua van allá. Los puntos suspensivos en aquella otra caja del fondo. La de los conceptos perdidos. Los pañuelos mejor sustituirlos por toallas. Las libretas vacías por las llenas, y las llenas por las vacías. Todo está desordenado en la autopista de mi cabeza. Las señales de tráfico confunden a los glóbulos blancos. Menos mal que mi habitación mantiene un caos ordenado. Mejor que coger la autopista, entonces, coger el camino pequeño y largo, pero para hacer una mochila perfecta -práctica pero no demasiado pesada- tengo que ordenar las cajas de cartón estas. Si. Clasificar, desechar, adquirir, tirar y transportar. Poco a poco, voy reapareciendo en mi vida. Me echaba de menos.

domingo, 2 de mayo de 2010

La inconsciencia del tiempo

Corre, vuela, acelera, se escapa. Se fue.

jueves, 29 de abril de 2010

Seres que pasean periódicos bajo el brazo

Si, hoy me siento como uno de esos seres de esa especie tan extendida ahora por las universidades que pasean el periódico bajo el brazo. Aún no se sabe bien el motivo de su conducta -de pasear el periódico- pero se intenta averiguar analizando el hecho de por qué lo adquieren. Normalmente atienden a motivos de que algunos periódicos que normalmente se pagan se pueden adquirir gratis en unos stand que hay en las facultades, y a esta especie sobrenatural le gusta coger todo lo que sea gratis, aunque luego no sepan para que sirven y den un repaso con la vista a la portada, a veces alguno hasta lee algún cúmulo de palabras y el que más, hace crucigramas. Otros de estos seres tienen asumido que un periódico no sirve para nada más que para tenerlo en el baño, pero lo pasean muy orgullosos como parte de sus complementos de ropa -ya sabéis: zapatillas de colores, relojes, pulseras, o periódicos... cosas que sirven para adornar, y en ocasiones. Otros sin embargo saben que encierra dentro una gran cultura, y por ello lo pasean en el brazo para que la gente piense que son más cultos. Hay personas que como yo, pasean periódicos igual que pasean libros en el bolso e igual que acumulan amigos a los que llamar: por querer pero carecer del tiempo. Yo me he visto paseando el periódico toda la semana, uno diferente cada día, y llevandolo de un lado a otro cogido de la mano con la iniciativa de encontrar un hueco donde por fin leerlo. Al final han sido todos abandonados en la esquina del baño, con la tristísima despedida del "luego te leo". Pero se acumulan, junto a las tareas de los luegoses, que nunca llegan. Porque la gran verdad es que el luego es un tiempo indefinido incorrecto.

sábado, 17 de abril de 2010

Hipo still alive

Había un hipopótamo sangrando tirado en la calzada dentro de un túnel. Debo resaltar, para que los lectores no se lleven un susto, que era de peluche. Eso, un hipopótamo de peluche. Una niña lo miró, pero no lo recogió. Parecía sucio. Una pareja de muchachos pasaban por allí cogidos de la mano y sintieron mucha pena. Imaginaron todas las historias que el hipo había vivido, imaginaron la cara del niño que lo había perdido. Lo recogieron y lo adoptaron para sanarlo y curarlo. A partir de ahí en esta historia se desarrollaron muchos acontecimientos difíciles de relatar y resumir: La Muchacha se fue de la ciudad y del país en el cual se encontraba el hipo y El Muchacho. Aprendió otro idioma, otra manera de vivir. Creció y olvidó al hipo. El muchacho se quedó allí, regaló el hipo a otra persona, que viajó mucho con éste. La persona se lo regaló a su vez a otra persona, que también viajó mucho con él, y le dio mucho cariño.
Unos años más tarde del día en el que el hipo fue recogido y adoptado, La Muchacha volvía a estar en la ciudad y cerca del túnel. Estaban en una barra de un bar, y El Muchacho también estaba allí, detrás de la barra. Ella estaba sentada, delante, con la mirada triste por los acontecimientos que el mundo está sufriendo, de cenizas, guerras y sangres. Bebían cerveza y hablaban de estas cosas. Cuando Una Mujer llegó y dijo a La Muchacha: "hipo still alive". Ella e sorprendió. ¿Quién era hipo? Otra persona preguntó en voz alta esa pregunta misma "¿Who is hipo?" Hipo, contó La Mujer, es un hipopótamo que ella -refiriendose a La Muchacha- recogió junto con él -refiriendose a El Muchacho- y lo salvaron, y ha estado con muchas personas viajando y ahora está conmigo". La muchacha no entendía nada. ¿Ella misma?. El Muchacho tuvo que mirarla, y decirle: lo recogimos del túnel, estaba sangrando.
El recuerdo golpeó tan fuerte a La Muchacha que se calló del taburete. O, quizás más que el recuerdo mismo, fue el sentimiento de haber olvidado el recuerdo sin entender cómo el que la golpeó. Nunca olvidaba nada, tenía memoria de elefante para pequeños detalles. Se sentía mareada. Sorbió el último trago de cerveza y comenzó a llorar: hay demasiadas guerras en el mundo, pero sin embargo un peluche de hipopótamo ha logrado sobrevivir a la maldad y al olvido, y me golpea su recuerdo para decirme algo.


jueves, 15 de abril de 2010

¡Voy a llenar las nubes de cielo!

Se abre el telón

Aparece una multitud de personas aplaudiendo. Gritan, ultra-sonidos, que son inentendibles para mí. Son demasiado fuertes, ¿o demasiado leves? Lloro. Me siento sorda y muda a la vez. Se abre el telón, no es rojo, como solemos imaginarlo, pero está manchado de sangre. Títeres bailan. Degollados. La película no tiene nombre, es la vida real.

martes, 13 de abril de 2010

Sueños de Fieltro







Ayer, en la inspiración del cumpleaños de una reina mora empecé por fin a utilizar el fieltro que había comprado, de muchos colores, porque tenía muchas ganas de empezar a crear con mis manos. Esta ha sido la primera cosita que he hecho. Yo estoy bastante satisfecha, feliz, además a su dueña le ha gustado y.... cuando tenga tiempo haré más y progresaré. Tengo muchas ideaaaas! Con tantas cosas que hacer... y tan creativa, y tan poco tiempo para hacer algo productivamente creativo....
Pero estoy que no paro!
¡Bien Bien bien!


Con esta pequeña mariquita comienzan mis sueños de fieltro, mis muñecos de trapo.
PD: si alguien está interesado en ellos... contaste conmigo.

domingo, 11 de abril de 2010

"Preguntas de un trovador que sueña", de Silvio Rodriguez

Increible y precioso.
Silvio Rodriguez titula su nuevo poema-denuncia "Preguntas de un trovador que sueña, (a Bertold Brecht, por sus Preguntas de un obrero que lee).
Lo que me llamó la atención y me sacó la sonrisa es que él también es un trovador que sueña. Y yo, sin saberlo. Tengo admiración hacia él y sus unicornios, y no sabía que se denominara tal cual que yo a sí mismo -aunque quizás es excepcional titulo de este importante texto- y por ello, me hace feliz doblemente descubrir este poema: por su nombre, y por su contenido. Y claro, La trovadora de los sueños tenía que compartir con vosotros las "preguntas de un trovador que sueña". Es un poema de Silvio con preguntas "retóricas"... algunas de ellas:

"Si algunas firmas meditaran antes de condenar las cárceles ajenas ¿resultarían incólumes las propias?" "Si la política imperial es responsable de algunas de nuestras desgracias ¿no deberíamos liberarnos también de esa parte de la política imperial?" "Si condenamos la guerra fría ¿nos referimos a toda o sólo a la porción ajena?" "¿Qué pasa con los negros? ¿Qué pasa con los amarillos? ¿Qué pasa con los blancos? ¿Qué pasa con los rojos, con los azules e incluso con los hombrecillos verdes?" "Si alguien roba comida y después resulta que no da la vida ¿qué hacer?"

El poema completo de "Preguntas de un trovador que sueña" podéis encontrarlo en múltiples sitios; los principales donde lo publicó el autor son aquí: Kaosenlared y en Rebelion.org

Pero además de este poema de Silvio, hoy quiero resaltar las consecuencias de ese texto, que las ha habido, -menos mal, esperemos que haya más. Y es que una de las preguntas fue contestada personalmente por un aludido y ha dado lugar a una correspondencia entre Carlos Montaner y Silvio Rodriguez , de varias cartas, que es digna de leer enterita. Yo personalmente, tras secarme las lágrimas de resignación, y recoger las balas de cañón que ambos lanzan, no quiero poner aquí explícita mi opinión -aunque me tenga que morder la lengua: La verdad no existe. Solo apunto que deberíamos llegara al abrazo y equilibrio. Y con las palabras de ellos dos, sobra. Descubrid vosotros los textos y sacad conclusiones.

La correspondencia íntegra entre Montaner y Silvio, aquí.

Y para acabar, algo que me ha sorprendido negativamente: una noticia de nuestro "periódico de referencia" para que veais que nosotros también tenemos censura, y que todos los países democráticos mienten al politizar las noticias a su manera en vez de analizar objetivamente. Aquí la noticia de El País de hace 6 días donde cambian el sentido de las palabras de Silvio a su antojo y para su causa -cosa que hacen todos los días. Si leéis la carta de Silvio y luego esta noticia veréis a qué me refiero.

Con este último párrafo no quiero dar la sensación de que me inclino a las opiniones de Silvio, porque pueda parecer por mis comentarios que quiero defenderlo y ya estaría yo también politizando esto. ¡No! Precisamente lo que quiero es lo contrario: analizar desde fuera todo lo politizado para sacar una versión más limpia. A Silvio Rodriguez lo respeto, lo admiro y lo amo como artista. Las opiniones políticas son otra cosa. Y como dije antes, todo el mundo tiene razón, o lo que es lo mismo, la verdad no existe, y menos en el teatro político mundial actual.





Cheronca

Me horroriza, me da mucha tristeza -que no pena- e incluso vergüenza ajena, que hagas como si no pasara nada.
Aún estoy esperando oír alguna excusa estúpida que me moleste pero me tranquilice, que muestre un signo de no-indiferencia, llegar a una discusión, a un abrazo o a un ajuste de cuentas, a una pelea dolorosa o a lo que sea, puesto que la solución que has tomado y sigue su curso es la que menos me gusta: impasibilidad, que es sinónimo de desprecio en la Real Academia. Resignación y volver la vista a otro lado. Esa opción es fría como la nada. Como el cristal, que deja ver lo que pasa a través de él pero no te deja tocar lo que está pasando, y mi rostro se queda pegado -con una mueca- a la lámina de una ventana imaginaria, observando cómo actúas. Esta nada es de un dolor inimaginable, porque no puedes asimilarla. Yo no puedo. ¿cómo puedes tú?
Y aún así, siempre queda la esperanza, alguien dijo. Todavía me queda la ilusión, tan estúpida que me ridiculiza ante mi misma, cada día, de encontrarme de tus ojos un simple ¿cómo estás? En vez de una ristra de palabras normales, risas e historias que en realidad, en estas condiciones, no me importan.
Pero supongo que no debo intervenir en el curso de tus decisiones. Ya sea por orgullo, terrible cobardía, respeto a ti, miedo, tristeza o ese frío veneno que es el cristal de la nada.
Pronto la esperanza del "como estás" pasara a la amargura de "que te vaya bien".

sábado, 10 de abril de 2010

Ciento catorce momentos se repiten como una indigestión en los huecos de mi memoria.

Admiraciones

Confieso que suspiro aliviada cuando las personas que admiro son mayores -en edad- a mi. Supongo que así me creo que tengo un margen de tiempo aún para llegar a algún punto cercano. Es cierto que cuando esa franja se reduce a tan solo dos o tres años, me quedo un poco pensativa, medio triste, y me doy cuenta que ya "soy mayor" y aún no me había dado cuenta.

viernes, 9 de abril de 2010

Irenita




Os presento a Irenita.
(¡ mi primer dibujo con la Bamboo!)
Como dije, volvería fuerte, con ganas, con innovaciones, con rescates, con personajes, con más irenes, con colores, con nuevas herramientas, con pinceles, brochas, palabras, sopas de letras, con rojos, con primaveras, recuerdos, y amalgamas, con juegos y ganas, y con sorpresas, alegrías y tristezas, y con muchas cosas más.
Bueno, no dije todo eso. Pero todo eso quería decir con mi promesa.
Irenita es y será la personaje de muchas historietas.
Espero que le cojáis cariño. También espero que no me la critiquéis mucho. Sé lo limitada que está su coloración y volumen. En un futuro os agradeceré la lluvia de criticismo, pero hoy, para el garabato que me he conseguido realizar en una hora con mi nuevecita Wacom -la hora completa con una sonrisa de oreja a oreja como esa, de niña pequeña- espero me dejéis disfrutar de mi satisfacción personal repleta por hoy.

¡Hasta pronto!

jueves, 8 de abril de 2010






Sesión en un Photoautomat (fotomatón) de los antiguos en Berlín. Fue allá por abril hace exactamente más o menos un año, cuando quería resumir con dos euros qué era YO en la ciudad alemana. Un mapa por allá, la nueva cámara de fotos, unas gafas de sol, y muchos más elementos y sentimientos que también salen en la foto, aunque no se puedan ver.
Luego me volví adicta a ellas - a las fotos de fotomatón, con todos mis visitantes, con desconocidos. También a ellas - a las Irenes.

Renovando cosas y resurgiendo.
Limpiando y actualizando informaciones informáticas y de paso, toqueteando la nueva Bamboo -por ello el hola rojo cutre... son mis primeros pasitos!

Hola.

La Libreta Roja -a tinta cruda

Hay cosas que me gustan. El chocolate, el queso con tomate, la cerveza y follar. El atardecer y la nostalgia, mentirme a mi misma un poco y desengañarme, contarme verdades, descubrir cosas que ya sabía, abrazar y reir, y hacer dramas. Llorar, y el café con galletas. Viajar y retornar. Descubir y empolvar. Y las mañanas de domingo, y las tardes en casa. Hay cosas que no me gustan: el picante, los gusanos, tener alergia a los gatos y el papel higiénico rosa. Y discutir por discutir, y no llevar razón. Y la arrogancia y el orgullo. El gotelé y el anís, el whisky y las películas de miedo psicológico o sangre gratis. O no acabar los libros que empiezo.
Hay cosas que no sé si me gustan o no, que me confunden. Que creo que las odio pero las hago, que me digo que me encantan pero me hacen vomitar. Como sufrir o amar. Como fumar. O emborracharme. O la fruta, que a veces no puedo vivir sin ella, y me deleito como con el más grande de los placeres y en cambio a veces no puedo ni verla, me da pereza pelarla, se me pudre en la nevera. Hay cosas que empiezan a ser ambiguas. Como comprar el periódico y llevarlo bajo el brazo sin leerlo.
Las prioridades vuelven a cambiarse, como si viviera en una sartén y fuera puro y fresco sentimiento salteado a fuego vivo. Que se quema o se cae fuera. Que está todo el día saltando. O como un cubo de rubik que alguien -de los que no saben hacerlos, de esas personas que nunca consiguieron de pequeños aprender a hacer uno y luego le cambiaron las pegatinas- lo estuviera haciendo. Pero haciendolo jodidamente mal. Y ahora amarillo aquí, y verde allá. Mi color preferido es ayer el azul y hoy el rojo. Soy irresistible y egocéntrica hoy y mañana no puedo enfrentarme a mirar ni al mango de la ducha que refleja un ápice de lo que ni soy. No.
Y siempre que pasan estas cosas, se necesita mucho tiempo. Un montón. Y aunque acabes de salir de un hoyo parecido, de repente aqui estamos, volviendo a pegarle patadas fuertes a la misma piedra como una muñeca de vidioconsola con la pila medio gastada y el botón del mando de saltar bloqueado. ñec, ñec, ñec.
Tiempo, si. Para volverse a reconstruir, para pensar, para descubir de nuevo qué me gusta y qué no, para probar todo, para probarme a mí misma, y superarme o abatirme cada día, destrozarme y recogerme en pedazos cada noche para intentar ser el puzzle correcto por la mañana. Pero una pieza no encaja, y vuelta a empezar.
El caso es que cada vez estoy más cerca, y cuanto más cerca estás más duele. Estás más feliz y al mismo tiempo se llora con más intensidad. No tiene sentido nada.
Al fin y al cabo, una llega el día en que empieza a volver a empezar a empezar.
Con un libro mal escrito y bien tragado sobre guerra , historia política y arte. Con una frase, con un zumo de naranja. Con un beso en el ascensor, por coger un cepillo de dientes y un ¡ay!,¿que haría yo sin tí?. Por un donut, por uno o dos excesos en los incesos. Y todas esas cosas.
El caso es, que vuelvo a explicarme a mí misma, a las palabras, y a este mundo donde no cabe nadie más que yo , yo y las otras yos, y no cabe ni él, ni tú, ni ellos, ni esa yo, ni aquel él.
Bienvenida al mundo, le dijo al alma, bienvenida a los buenos días, bienvenida al comienzo de tú, al final de las noches perdidas, a la realidad, tan dura y grande como una patata gigante que tengo que cargar nueve pisos hacia el cielo.




Vuelvo a recargar tinta y teclear fuerte. Esta vez de verdad.
Perdonen mi ausencia, ausentes lectores.
Me lavo la cara, los dientes, las manos: y a volver a empezar a empezar.

jueves, 4 de febrero de 2010

Desecho humano

Desecho humano o desecha humana: digase de aquel individuo o individua que se ha roto en pedazitos, que se ha derretido por la luz de una bombilla, que tiene el cerebro chamuscado por un torrencial demencial de inspiración, o que tiene un alcoholismo estudioso enfermizo derivado en continuas borracheras de conceptos, lo que suele conllevar efectos secundarios como hipo intelectual agudo o vomitera de párrafos de apuntes de universidad. También aquella persona que se ha tirado a sí misma a un contenedor, metido en una bolsa de basura -ya sea por accidente, por carnaval o a caso hecho. Dícese además, del sujeto al que le duele la espalda, la cabeza, los dedos, los párpados, el alma y todo lo que pueda doler, o que está tan cansado que no puede ni sonreir, tan tan cansado que no se duerme.
También es un sítoma de agotamiento muscular, fiestil, estudiantil, examinil, gastronómico o científico.
Y por último, y el más grave y desechado de todos los desechos humanos, se puede definir como aquel individuo que sufre de todo lo anterior junto. No se detallarán los efecos secundarios por seguridad mental de los lectores.


Buenas noches:


Firmado; desecha humana tipo peligroso

Los que decidieron pararse un ratito indefinido